NOTAS – Tema: La Música en la Edad Media

Los modos eclesiásticos

Para los hombres de la edad media era importante mantener una continuidad con la tradición y la teoría musical griegas. Por este motivo construyeron su escuela según el modelo de los modos griegos legado por Severino Boecio (siglos V y VI d.C.). En realidad Boecio copió literalmente el modelo y lo interpretó de modo ligeramente distinto. El resultado fueron ocho escalas: cuatro eran básicas y provenían de las auténticas, mientras que las restantes procedían de éstas y eran plagales. Las escalas auténticas (de re al re, de mi al mi, de fa al fa, de sol al sol) poseían un sonido principal llamado finalis: el re para el primer modo (o protus), el mi para el segundo (o deuteros), el fa para el tercero (o tritus) y el sol para el cuarto (o tetrardus).
En torno a este sonido se construía la melodía y con él concluía la misma. La otra nota repetida con más frecuencia era la cuerda del recitado o repercussio, es decir, el sonido predominante. Tanto la finalis como la repercussio desempañaban un papel muy preciso: ésta generaba movimiento, mientras la primera daba sensación de apaciguamiento. El resto de las notas de la escala se movían entre estos dos sonidos. Junto a las escalas auténticas existían, como hemos señalado, las plagales. La finalis de éstas era exactamente la misma que la correspondiente escala auténtica. Si, por ejemplo, la escala auténtica es la de re mayor, la plagal correspondiente abarcará desde la hasta la (es decir, partirá desde cuatro notas más abajo).
Las melodías gregorianas se recogieron y clasificaron justamente según el modo en el que estaban escritas; los volúmenes manuscritos que las codificaban se llamaban tonarios, término proveniente de la palabras “tono”, un sinónimo de modo.

Escalas e intervalos

La escala musical está formada por una sucesión de siete notas o grados. La distancia entre dos grados sucesivos de la escala puede ser, según los casos, de tono o de semitono. El semitono es la distancia menor entre dos grados conjuntos: en la escala propuesta como modelo se halla entre mi y fa y entre si y do. El tono está formado por dos semitonos y es la distancia mayor entre dos grados conjuntos: por ejemplo entre re y mi. Se define como intervalo la distancia entre dos sonidos cualesquiera. El nombre de un intervalo depende del número de notas que se hallan entre los sonidos extremos; así por ejemplo, el intervalo mi-sol es un intervalo de tercera (pues mi-fa-sol son tres notas), el intervalo mi-mi es de octava, etc. El intervalo entre dos sonidos iguales se llama unísono; los intervalos que sobrepasan la octava se llaman intervalos compuestos de novena, décima, undécima, etc. Cada intervalo tiene varias formas; los intervalos do-mi y do-mi bemol son ambos de tercera, pero el primero se denomina de tercera mayor porque está formado por dos tonos (do-re y re-mi), y el segundo, de tercera menor porque está compuesto de un tono (do-re) y un semitono (re-mi bemol).
Igual razonamiento puede hacerse respecto a los intervalos de segunda, sexta y séptima. Los intervalos de unísono, cuarta, quinta y octava no se denominan mayores sino que tienen calidad de intervalos justos; así, do-fa es una cuarta justa y está formado por dos tonos (do-re, re-mi) y un semitono (mi-fa), mientras que re-la es una quinta justa.

«La Música en la Edad Media»

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~ por Ziessel en 21 septiembre, 2008.

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