Las Ideas Claras

Arthur Rubinstein

Un discípulo (impertinente, habría que añadir) se dirige a Arthur Rubinstein:

Maestro, ¿cómo es posible que siendo usted cada vez más viejo sepa extraer de su piano sonidos cada vez más jóvenes?

Muy sencillo, hijo mío. Siempre tuve dos grandes pasiones: el piano y las mujeres. Ahora que soy viejo no me queda más remedio que prescindir de las últimas y dedicarme sólo a la primera.

~ por Ziessel en 6 junio, 2008.

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