FELIZ AÑO NUEVO 2012 with Anderson & Roe Piano Duo

•26 enero, 2012 • Dejar un comentario

Parece ser que al final este blog presenta una entrada por año… O peor ya que la última parece ser del 2010… Esperemos que este año sea algo más prolífero. Y con ese deseo, y deseando a vosotros también un feliz y próspero año nuevo 2012, os presentamos a uno de los dúos pianísticos (si no el más) más explosivos de hoy en día, y su nuevo álbum.

Estos genuinos pianistas graduados en la Julliard se hicieron ver ante el público internacional a través de sus vídeos realizados fantásticamente (obviando sus interpretaciones magníficamente eléctricas). En este trailer bastante (super) dramático nos deleita con un cover de “Paranoid Android” de Radiohead.

Anderson & Roe Piano Duo rocks!
(http://www.andersonroe.com/)

Parodia Sonata Beethoveniana

•14 agosto, 2010 • 2 comentarios

El simpático actor británico Dudley Moore del grupo cómico “Beyond the Fringe” de los años 1950-60, hace una parodia muy divertida pero a la vez muy bien realizada desde el punto de vista musica, de una sonata para piano beethoveniana sobre la famosa melodía silbada de la película “El puente sobre el Río Kwai” como sujeto temático.

Adentrándose en Shostakóvich… (II) *Fútbol*

•14 febrero, 2010 • Dejar un comentario

Anécdotas divertidas de Shostakóvich relacionadas con el fútbol:

Galina: … Durante toda su vida, mi padre fue un apasionado admirdor del fútbol. No sólo recordaba los nombres de los jugadores de varias generaciones, sino que llevaba ciertas anotaciones y estadísticas de los partidos. De estar vivo ahora, no le habría costado trabajo alguno contestar a la pregunta de cuándo, en qué año, en qué fecha y en qué estadio tuvo lugar concretamente aquel partido tan memorable para mí.

Sofía Jéntova: …, el asunto del fútbol hizo que Shostakóvich coincidiese con Konstantín Yesenin, hijo político de Meyerhold, que le recordaba desde la época en que el compositor escribió la música para la puesta en escena de “La Chinche”, pieza propagandística y satírica del poeta Maiakovsky.
  Tras leer el artículo de cotumbre redactado por Konstantín Yesenin -quien había elevado las crónicas de los partidos de fútbol a la sublime altura de la poesía-, Shostakóvich le expuso en una carta una serie de puntualizaciones sobre los datos. Su letra, como de costumbre, era poco legible; la firma no se veía nada bien, y Yeseni llamó por teléfono al número que se indicaba en la carta, preguntando con voz irritada si vivía ahí un ancianito que se interesaba por el fútbol. “Vive -dijo una voz de mujer-; ahora mismo le aviso.”
  Yesenin se enfrascó en una acalorada polémica cn l meticuloso “ancianito”. Al final le preguntó: “¿Y cómo se apellida usted?”.
  Al oír un tímido “Shostakóvich”, se quedó pasmado.

Maxim: Mi padre no sólo era gran conocedor del fútbol, sino también árbitro colegiado. El título lo obtuvo en Leningrado, antes incluso de la guerra. Se sabía al dedillo las reglas e los juegos deportivos y le encantaba actuar de árbitro en las competiciones. Como ya dije, en la Casa de los Compositres de Ivánovo siempre hacía de árbitro en los torneos de voleibol.

Galina: Una vez, en la década de los cincuenta, mi padre veraneó en un sanatorio para miembros del Gobierno situado en Crimea, y allí le tocó hacer de árbitro en un torneo de tenis. Entre los veraneantes que jugaban a diario en la cancha estaba el general del ejército Iván Serov, que en aquella época dirigía el KGB. Y cuando el jefe del Comité de Seguridad del Estado soviético cometía alguna falta e inmediatamente se ponía a protestar, Shostakóvich le bajaba siempre los humos con la siguiente frase: “Con el árbitro no se discute”. Mi padre confesaba que gozaba de verdad al espetarle esta frase en la misma cara al máximo dirigente del KGB.

[fragmentos de Shostakóvich: Recuerdos de una vida, MIJAÍL ÁRDOV]

Adentrándose en Shostakóvich…

•10 febrero, 2010 • Dejar un comentario

Nuevo año 2010. Ya ha pasado un año entero después de la última entrada de blog. Durante este período de silencio virtual, ¿cómo ha transcurrido la vida? Tengamos un momento de reflexión para mirar atrás. No quedarnos atrás, sino, también para poder seguir adelante, de vez en cuando, necesitamos pararnos a pensar, a hojear las páginas ya pasadas… Sólo por recordar.

Y hablando de recuerdos… Me gustaría empezar el años con unos recuerdos especiales… Recuerdos de de una vida.

Acostumbrados a la interpretación clásica-romántica (relativamente fácil de comprender su estilo de expresión debido a cuestiones más psicológico-educativas), cuando nos adentramos un poquito más en épocas algo más modernas posteriores a Chopin, Brahms, Liszt (aunque en su última época ya se estaba re”v”elando)… vamos a incluir también a Rachmaninov, llegando a Prokofiev, Scriabin, Shostakovich, interpretar correctamente el sentimiento que profesaba en tal obra, tal compositor, se hace algo más difícil. Con lo cual, siguiendo el consejo de un buen amigo y profesor, estudiando, precisamente, unas obras de Shostakovich, hace un par de años me ha llevó a indagar un poco sobre él. De su vida, sus obras… vía libros, internet… Y me he encontrado con un libro excepcional titulado Shostakóvich: Recuerdos de una Vida, de autor Mijaíl Árdov. No es una biografía corriente, sino es una entrevista del autor, amigo personal e íntimo de lo hijos de Shostakóvich, con dichos hijos, Galina y Maxim Shostakovich; incluye también sus propios recuerdos, documentacions históricas, cartas personales, etc. Al ser las propias palabras de los directamente allegados del gran compositor, te ayuda a adentrarte algo más, mucho más profndamente a la persona del compositor. Y ciertamente cuenta anécdotas y hechos que vivió Shostakovich que te hace comprender muchas cosas, haciéndote sentir su música, haciéndote entender por fin su manera de expresarse en las partituras. Y no sólo eso, sino la gente de la que se rodeaba. Es increíble leer hablar sobre personajes como Prokofiev, Rubinstein, Richter, identificados como sus vecinos y amigos. Todas las celebriades de la época compartiendo sus momentos de vida, repercutiéndose entre ellos..

He vuelto a leer una vez más el libro, que lo he saboreado con una nueva sensación y he destacado algunos recuerdos llamativos para mí y me gustaría compartirlos con vosotros, y haceros llegaros a lo profundo de vuestro corazón, su alegría, su felicidad, sus desagrados, sus miedos,… la persona de Shostakovich.

Galina: … El siguiente recuerdo data del otoño de aquel mismo año (1941): un aeródromo en el Leningrado sitiado por los alemanes. En esta ocasión, subimos con nuestro equipaje a un avión; no es grande: además de nuestros padres, mi hermano y yo, sólo van en él los pilotos, tres o cuatro personas. En el interior del aparato no hay asientos, sólo u piso de tablas y unas cajas de madera. Tenemos prohibido sentarnos en las cajas y nos acomodamos sobre las maletas. Bajo la torreta transparente situada en el techo del avión, se sitúa uno de los pilotos, el artillero, que no deja de observar el espacio circundante. Nos avisa: “Si hago una señal con la mano, ¡tiraos al suelo!…”

Maxim: Aram Kachaturian iba en el mismo tren de evacuados. Muchos años después, le contó a Grigori Shnéerson que, en un vagóncon capacidad para cuarenta y dos pasajeros, montaron a más de cien personas, y que tardaron mucho en convencer a un joven, que se había encaramado a la litera de arriba, de que cediera su lugar a Nina Shostakóvich y a sus hijos. Borís Jaikin recrdaba que Dmitri Dmítrievich parecía muy deprimido. Sucedió que una de las maletas que se extraviaron al subir al tren contenía el manuscrito de la Séptima Sinfonía. Afotunadamente, las maletas se recuperaron: en la confusión y con las prisas las habían tirado al vagón de al lado.

Galina: Un hombre furibundo se asoma por la ventana y nos grita a los niños con voz estentórea: – ¡Os voy a arrancar las orejas! ¡Me quejaré a vuestros padres! ¡ No quiero veros más por aquí! 
  Es Serguéi Prokófiev. A menudo jugábamos bajo la ventana de su habitación y no le dejábamos componer música. Sucedía eso en el verano de 1943, en Ivánovo o, más exactamente, en la “Casa de los Compositores”, que se había fundado para que éstos crearan y descansaran no lejos de aquella ciudad. La institución se había instalado junto al Sovjós (empresa pública agrícola en la URSS) Avíscola nº 69, situado en la aldea de Górino, para que aquellos célebres músicos no pasaran penurias.

Maxim: Recuerdo muy bien cómo hacíamos rabiar a Serguéi Prokofiev. Vivía en la casona principal de piedra y la ventana de su habitación solía estar abierta de par en par. Nos acercábamos a la chita callando y, de repente, nos poníamos a gritar: “¡Serguéi Serguéich, tra-ta-tá! ¡Serguéi Serguéich, tra-ta-tá!”. Al instante, éramos bombardeados con pisapapeles y otros objetos. “¡Os voy a arrancar las orejas!” Este alarido e Prokófiev sigue vibrando aún en mis oídos.

Galina: Varias chicas avanzamos hasta el centro de la habitación y pronunciamos a coro la letra “e”… Estamos jugando a las charadas. Uno de los participantes más activos en nuestro juego es el joven Mstislav Rostropóvich. La escena tiene lugar durante las vacaciones escolares de invierno en la ya mencionada Granja Estatal Avícola nº 69, es decir, en la Casa de Creación y Descanso de Compositores. Fue allí donde nuestra familia conoció a la futura celebridad. Rostropóvich sería una persona muy allegada a nosotros y, más tarde, también sería nuestro vecino en la dacha de Zhúkovka, localidad cercana a Moscú. Aquel memorable invierno, Maxim y yo solíamos practicar el esquí, descendiendo por una pequeña loma, y lo hacíamos bajo la supervisión de Rostropóvich, porque nuestros padres le habían encomendado a el esta misión.

[Sigue…]

 

FELIZ NAVIDAD Y PROSPERO AÑO NUEVO 2009

•25 diciembre, 2008 • Dejar un comentario

Vodpod videos no longer available.

– Louis Armstrong & Danny Kaye –

Canadian Brass

•9 octubre, 2008 • 10 comentarios

Los Canadian Brass son un quinteto de metales fundado por Charles Daellenbach y Gene Watts en 1970. A parte de mantener su dura agenda de tours internacionales, los Canadian Brass ha grabado sobre unos 80 CDs y DVDs. Han interpretado y grabado, y se han encargado de cientos de transcripciones y obras originales para quinteto de metales. Nombrados como “Líder de Ensembles de Metales del mundo” por The Washington Post y acreditados como “los hombres que pusieron la música de metales sobre el mapa”, son los más conocidos por su habilidad de cruzar sin ningua dificultad los estilos entre clásico y jazz. Los Canadian Brass son también conocidos por su singular atuendo de interpretación, que consta de trajes negros conjuntados con zapatillas deportivas blancas.

Los Canadian Brass hicieron su debut americano en el Washington’s Kennedy Center en 1975. Se colocaron en el mapa internacional en 1977 cuando fueron enviados a la China Continental en un intercambio cultura entre Canadá y China. Siento los primeros músicos occidentales permitidos en China tras la “Revolución Cultural” ha subvertido totalmente la música del arte occidental, que se acreditan con el reinicio de la increíble participación artística de China.

En 1979, los Canadian Brass de nuevo revolucionaron el llamado música de cámara siendo el primer ensemble de cámara que acapararon el históricamente significativo escenario principal de Carnegie Hall. Tal como reportaron el New York Times, su interpretación número 1 en taquillas “establecen claramente al Canadian Brass como una producción de categoría”. Durante su dominación de los escenarios de concierto durante casi 30 años, los Canadian Brass han dominado incluso los escenarios de grabación de los intérpretes de viento metal – han estado en las listas de Billboard en cada década de su existencia, grabando con los grandes RCA, BMG, CBS, SONY, Phillips y Decca, ocupando prácticamente todos los puntos abiertos para los músicos de metales.

Prácticamente no hay ninguna sala de concierto en el mundo que los Canadian Brass no hayan tocado. ¡Todo un año de la historia de metales se lee como la mayoría de las carreras!

Los miembros actuales son: Dr. Charles “Chuck” Daellenbach (tuba), Eugene “Gene” Watts (trombón), Jeff Nelsen (trompa), Joe Burgstaller y Brandon Ridenour (trompetas) así como el Trumpet Dream Team que llenan a menudo la posición de los dos trompetas en sistema de rotación. Los miembros del Dream Team son Ryan Anthony, Brandon Ridenour, Jeroen Berwaerts, Manon Lafrance y Josef “Joe” Burgstaller.

Los miembros antiguos incluyen: Stuart Laughton (1970-1971, 2003-2005), Josef Burgstaller (2001-hoy), Jeff Nelsen (2000-2004, 2007-hoy), Ryan Ahtony (2000-2003), Frederick Mills (1972-1996), Ronald Romm (1971-2000), David Ohanian (1986-1998), Martin Hackleman (1983-1986), Christopher Cooper (1998-2000) y Graeme Page (1970-1983).

En su página oficial encontraréis más información sobre ellos.

A continuación os presento algunas de sus grabaciones que realmente son fascinantes por su colorido y por su perfecta interpretación. Realmente es mágico… Nunca mejor dicho.

Su claridad.. Su precisión en el sonido… Impresionante. (Toccata y Fuga de Bach)

Y además Jazz… Esta gente son unos genios. (Fuga nº2 – Clave Bien Temperado I)

NOTAS – Tema: La Música en la Edad Media

•21 septiembre, 2008 • Dejar un comentario

Los modos eclesiásticos

Para los hombres de la edad media era importante mantener una continuidad con la tradición y la teoría musical griegas. Por este motivo construyeron su escuela según el modelo de los modos griegos legado por Severino Boecio (siglos V y VI d.C.). En realidad Boecio copió literalmente el modelo y lo interpretó de modo ligeramente distinto. El resultado fueron ocho escalas: cuatro eran básicas y provenían de las auténticas, mientras que las restantes procedían de éstas y eran plagales. Las escalas auténticas (de re al re, de mi al mi, de fa al fa, de sol al sol) poseían un sonido principal llamado finalis: el re para el primer modo (o protus), el mi para el segundo (o deuteros), el fa para el tercero (o tritus) y el sol para el cuarto (o tetrardus).
En torno a este sonido se construía la melodía y con él concluía la misma. La otra nota repetida con más frecuencia era la cuerda del recitado o repercussio, es decir, el sonido predominante. Tanto la finalis como la repercussio desempañaban un papel muy preciso: ésta generaba movimiento, mientras la primera daba sensación de apaciguamiento. El resto de las notas de la escala se movían entre estos dos sonidos. Junto a las escalas auténticas existían, como hemos señalado, las plagales. La finalis de éstas era exactamente la misma que la correspondiente escala auténtica. Si, por ejemplo, la escala auténtica es la de re mayor, la plagal correspondiente abarcará desde la hasta la (es decir, partirá desde cuatro notas más abajo).
Las melodías gregorianas se recogieron y clasificaron justamente según el modo en el que estaban escritas; los volúmenes manuscritos que las codificaban se llamaban tonarios, término proveniente de la palabras “tono”, un sinónimo de modo.

Escalas e intervalos

La escala musical está formada por una sucesión de siete notas o grados. La distancia entre dos grados sucesivos de la escala puede ser, según los casos, de tono o de semitono. El semitono es la distancia menor entre dos grados conjuntos: en la escala propuesta como modelo se halla entre mi y fa y entre si y do. El tono está formado por dos semitonos y es la distancia mayor entre dos grados conjuntos: por ejemplo entre re y mi. Se define como intervalo la distancia entre dos sonidos cualesquiera. El nombre de un intervalo depende del número de notas que se hallan entre los sonidos extremos; así por ejemplo, el intervalo mi-sol es un intervalo de tercera (pues mi-fa-sol son tres notas), el intervalo mi-mi es de octava, etc. El intervalo entre dos sonidos iguales se llama unísono; los intervalos que sobrepasan la octava se llaman intervalos compuestos de novena, décima, undécima, etc. Cada intervalo tiene varias formas; los intervalos do-mi y do-mi bemol son ambos de tercera, pero el primero se denomina de tercera mayor porque está formado por dos tonos (do-re y re-mi), y el segundo, de tercera menor porque está compuesto de un tono (do-re) y un semitono (re-mi bemol).
Igual razonamiento puede hacerse respecto a los intervalos de segunda, sexta y séptima. Los intervalos de unísono, cuarta, quinta y octava no se denominan mayores sino que tienen calidad de intervalos justos; así, do-fa es una cuarta justa y está formado por dos tonos (do-re, re-mi) y un semitono (mi-fa), mientras que re-la es una quinta justa.

«La Música en la Edad Media»

 
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